Desarrollar una nueva competencia requiere de un cóctel previo de ingredientes esenciales para crear un entorno adecuado de aprendizaje, como son la toma de conciencia incial sobre la importancia que tiene para nosotros el adquirir las capacidades objetivo, la elección personal y responsable de iniciar la andadura hacia ello, y el compromiso y la motivación que nos harán falta en las cuestas del camino para mantenernos enfocados y no abandonar.
Según Abraham Maslow, el proceso de aprendizaje pasa por 4 fases que bien describen estas «cuestas» del camino.
- En la primera fase, no somos conscientes de que no sabemos, por tanto no podemos operar.
- La segunda fase es el despertar de la conciencia, de pronto una luz nos abre el camino, pero también es una fase de duelo en la que tenemos que acoger estoicamente que sabemos menos de lo que pensábamos; el «darse cuenta» que suena tan místico y atractivo, es en realidad un «darse cuenta de nuestra ignorancia» y eso ya no nos satisface tanto. Si superamos este primer mazazo es cuando elegimos caminar, «pico y pala» prestar atención, ser conscientes e ir practicando nuevas formas, desaprender si es que eso se puede, o al menos poner el foco y la fe en que hay una forma de hacer que no domino y me pone nervioso/a y que me traerá beneficios.
- En algún momento ese andar por la cuerda floja empieza a dar más alegrías que sustos y la fe se transforma en confianza en mis propios hechos, algo mucho más estable y reconfortante para nuestra innata rigidez al cambio. Enhorabuena, estás en la fase 3. Desde ahí, no dudes de que volverás a caer al místico Awareness (fase 2), ¿recuerdas lo del compromiso y la motivación? Es el momento de echar mano de ello. Una sana autoestima y porqué no, una sana obstinación te sacarán del aprieto una vez, y un carro grande, pero grande grande de humildad será tu mejor aliado para salir de ello todas las veces que sea necesario.
- La fase 4 llega cuando te olvidas de las fases, te sientes como pez en el agua en tu recién estrenada sección de tu zona de confort y tu foco va al siguiente objetivo. Sin embargo, doma a ese galgo que va en busca de la siguiente liebre sin pararse a contemplar el presente. Es momento de celebrar y agradecer, quien soy, quien voy siendo. El presente es lo único que tenemos. Lo demás se escapa entre los dedos de los pensamientos, y con ello se nos va el presente también.
El proceso de desarrollo de una nueva competencia implica la creación de un hábito. Crear un hábito requiere de un plan y un seguimiento. Aquí te dejamos una herramienta que puedes descargar, basada en la teoría de Maslow para instrumentar el seguimiento de tus objetivos. Buen viaje!

